Disculpe las molestias, estamos construyendo un pueblo mágico: Viesca, Coahuila

1629725783 Disculpe las molestias estamos construyendo un pueblo magico Viesca Coahuila

Viesca, un poblado situado al sur de Coahuila — a setenta km de la urbe de Torreón para ser precisos — fue nombrado Pueblo Mágico en el 2012; si bien, si me lo preguntan, mejor hubiese quedado nombrarlo como pueblo espectro. Y es que, entre más te aproximas a Viesca más te aborda una atmosfera llena de melancolía y nostalgia.

O por lo menos, eso pensaba al llegar, permíteme te lo cuento…

Decía Juan Rulfo, en su novela Pedro Páramo:

“Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo.”

Viesca, es de este modo. Viejo y desolado.

¡Vaya! No me tergiversen, que nada de esto desea decir que sea feo, yo a este pueblo regreso una y mil veces, pues, ya les digo:

Viesca, magia seguro que tiene. Tanta magia como la que envuelve la obra tradicional de “El Espectro de la Opera”. Digo, es viejo y desolado, claro, mas lleno de encanto y misterio. El inconveniente acá es que, con la etiqueta de Pueblo Mágico, uno se imaginaría llegar a un sitio donde al entrar se vería de manera inmediata envuelto entre colores, artesanías, gastronomía, naturaleza y tradición. Y no es de este modo. Puesto que al llegar, vemos al pueblo como el escenario de un teatro que se ha quedado sin actores.

Viesca lo tiene todo, menos gente. Y sobre esto va esta nota, que no es una protesta, sino más bien todo lo opuesto, es una convidación a volver a descubrir su belleza. Un pueblo mágico no se edifica por si acaso solo, se edifica con apoyo de la gente.

“Disculpe las molestias, estamos construyendo un pueblo mágico, señalaba un letrero hace seis años en el libramiento, señalaba el comienzo del camino que nos lleva a Viesca y al ejido Emiliano Zapata. Un letrero que, más que advertir sobre las mejoras de la carretera, se transformaba en una señal de esperanza para un pueblo lleno de ganas de acoger al turista con su historia y cultura.

Hoy, 6 años después, el letrero ha desaparecido mas las esperanzas de los viesquenses de ver a su pueblo lleno de turistas semejan no desvanecerse. Pese a las dudas, la carencia de promoción turística y los escasos apoyos por la parte del mismo gobierno, Viesca se levanta orgulloso como un Pueblo Mágico merced a su gente. “Resurgiremos siempre” es el leimotiv que porta su escudo, mismo que fue sugerido por los viesqueneses para decirle al país — y a sí mismos — que no permitirán que su hogar se transforme en un pueblo espectro.

Lindsey Baker, autor de Pueblos espectros de Texas, afirmaba que un pueblo espectro era “un pueblo donde ya no existe la razón de ser”. Más de un viesquense se levantaría en armas contra Baker. Es verdad que, al llegar al corazón de Viesca, sus calles y casas vacías expresan nostalgia; ancianos sentados en sus pórticos que, al son de Chalino, aguardan a que llegue la tarde y el día después. Los comercios que rodean La Plaza — la única plaza — lucen prácticamente vacíos. Indudablemente, la calma es el factor común.

Y déjenme decirles algo sobre la calma: Me costó muchas tormentas localizarla y las transitaría mil veces más hasta volverla a localizar.

Es de ahí que que, bajo mi punto de vista, Viesca, tiene una razón de ser: Mostrarnos — con mucha calma, color y sencillez — como era la vida ya antes de la vida. Y es que, acá, el tiempo se detuvo hace muchos años. En la plaza, una torre pequeña con un reloj marca el tiempo, cada hora suenan unas estruendosas campanas tal y como si le gritaran al cosmos cuánto tiempo le han robado. Ya te lo digo: acá el silencio se goza. Existen pocos lugares donde la oferta turística es exactamente el mismo Tiempo.

Entre el color y el olvido. Testeras de Viesca.

“Disculpe las molestias, estamos construyendo un pueblo mágico”, me afirmaba Martha Hernández, dueña del hostal Mi Tierra Querida”— uno de los 3 establecimientos que ofrecen alojamiento en el pueblo y en el que tuve el gusto de amanecer — al preguntarle dónde podría localizar un buen sitio para desayunar. No tuve tiempo de contestar que no había molestia alguna, cuando ya me sorprendía en la cocina con un muy, muy rico desayuno lagunero acompañado de un café. Va a haber que decir que, el desayuno no venía incluido en la tarifa de hospedaje; podía ver en su semblante la preocupación por hacer de mi visita a Viesca tan agradable como pudiera para que quisiese regresar.

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Lo consiguió.

Y no es que en el pueblo no existan establecimientos dónde desayunar, comer o bien cenar, sino, la señorita Martha me estaba confirmando — sin saberlo — lo que había leído en muchas ocasiones sobre Viesca: El amor de su gente es lo que lo sosten. Reapareceremos siempre y en toda circunstancia, el mensaje está claro, el amor y el corazón deben proseguir latiendo.

No en balde, Martha y sus 2 hijas, decidieron nombrar a su hostal como “Mi Tierra Querida”, puesto que en familia ennoblecen mejor que absolutamente nadie el deseo de ver a su tierra querida medrar. En múltiples ocasiones, la familia Hernández, se ha encargado — por sus méritos — de avivar el pueblo. Por mentar ciertas pocas: se han plantado árboles, se ha decorado la iglesia, se ha vestido la plaza con las ya tradicionales banderillas de colores que caracterizan a todo pueblo mágico, e incluso, se han pintado a mano y puesto alrededor del pueblo, decenas y decenas de botes de basura.

«Hemos tratado de darle el folklor y el color que a todo turista le agradaría ver al llegar a un pueblo mágico — me afirmaban mientras que acabábamos nuestro café — claro, sin olvidar que, un pueblo limpio habla bien tanto de su gente como de la gente que lo visita».

Botes de basura pintados a mano en Viesca
“Por ti, por nosotros y por todos y cada uno de los que vendrán”. Botes de basura pintados a mano por familia viesquense.

Pasada ya la tarde, había terminado de retratar cada testera del corazón de Viesca y la única sensación intensa que semeja encontrarse es la del calor del sol.

“Disculpa las molestias, estamos construyendo un pueblo mágico”, me afirmaba ahora Alejandra, una de las hijas de Martha, la que se hace cargo de la promoción turística del hostal. Probablemente, al verme merodeando en el pueblo, como aquel que padeció mal de amores — desviviéndose por conocer, si bien sea tantito de vida — debió meditar que llegue a Viesca en pos de una nueva aventura de la que pudiese redactar. Y tal y como su madre, aceptó el papel de encargada, ya no del hostal sino más bien de encargada de que mi “aventura” en Viesca sea considerara como tal: Sin consultar, me llevó a conocer las Dunas de Bilbao — acción que hasta hoy aún agradezco — se trata de un lugar donde se amontonó arena fina y brinda un aspecto de genuino desierto.

Las Dunas de Bilbao, más que ser el primordial atrayente turístico de la zona, es el sitio idóneo para estar, de este modo sin más ni más. Sin importar un mínimo el tiempo — esto semeja ser ya un propio del vivir en Viesca — se gozará del instante, descalzo y con los pies sumidos en la arena, contemplar el amanecer, el atardecer o bien el anochecer, va a ser un gran recordatorio del privilegio que es estar vivo.

Ayer deseaba ser luz, el día de hoy no soy más que otro grano de arena blanca contra la que la luz choca a fin de que su haz se extienda. Hay aire y sol, hay nubes. Allí arriba un cielo y detrás de él quizá haya canciones que charlen de un pueblo que ya no existe. Si bien, indudablemente, hay esperanza.

Las Dunas de Bilbao
Entre la arena y la esperanza. Las Dunas de Bilbao.

Viesca: un pueblo espectro lleno de magia sobre un inacabable liso reseco y sucio, con una testera promisoria — colorida sí, mas hostil y melancólica— que oculta detrás de ella los prodigios buscados: El Tiempo, La Calma y La Esperanza.

Dentro de poco, localizar estos tesoros va a ser un lujo carísimo.

El mensaje de Viesca al planeta es claro: Reapareceremos siempre y en toda circunstancia. Un recordatorio muy frecuente de que no puedes darte el lujo de perder aquello que más dicha te dé.

A todos y cada uno de los viesquenses que hicieron de mi viaje una enseñanza:

Disculpen las molestias. Gracias por todo.

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