La última senda del Parque Nacional Tierra del Fuego

1633770149 La ultima senda del Parque Nacional Tierra del Fuego

Tierra del Fuego, Argentina, es uno de esos destinos de viaje que no se pueden delimitar por una sola atracción. Cada rincón de la isla tiene su matiz para contar su historia.

La gran mayoría de sus visitantes escoge el parque nacional del mismo nombre, una reserva de setenta hectáreas llena de sendas de senderismo. Desde la bahía de Lapataia, donde el viento antártico sopla en todo instante y los desprevenidos se despeinan, se puede llegar al Beacon Path.

Desde el estacionamiento, el camino simula sencillez. Semeja estéril, rodeado de pastizales. Prácticamente siempre y en toda circunstancia está vacío. Muchos se marchan sin conocerlo. Como guía turístico, es mi deber conocer cada rincón del parque; Con lo que me planteé explorarlo alén de los prejuicios. En pocos minutos el sauce monótono muta en un bosque, me veo rodeado de lengas, cerezas, ñires, canelos. ¿Te suenan estas especies? Solo existen en la Patagonia.

Bahía Lapataia.

Ya maravillado, respirando el aroma de los ñires, similar a la canela, me encuentro con una Castorera. Sorpresa, no son solo los árboles los que rigen acá.

Inmediatamente se rompe la calma del bosque, se abre nuevamente frente al mar. La bahía desde otro ángulo, la costa rocosa. El fondo marino es verdoso, de color metálico. Ahora creo que eso es todo, he llegado al final del camino. Mas no. Un pequeño letrero con una flecha señala un rincón final. Me pregunto si valdrá la pena. Mis dudas se disipan con exactamente el mismo fluido que las olas. Regreso al bosque por un segundo y de súbito ... un puente estrecho. Camino cuidadosamente sobre el agua, piedras afiladas. Del otro lado está la playa.

Te puede Interesar  Conoce la nueva mentalidad del viajero

La arena es blanca, reluce con el sol de enero. Voy a finalizarlo pensando en lo mucho que me encantaría poner los pies en el agua, mas tengo temor de enfermarme. ¡El agua está tan fría en Tierra del Fuego! Camino sin mirar de frente, contemplando el paisaje. Y de pasear tanto sin mirar, choco con una valla. Una señal: No pasar, zona limitada. Dos patos al vapor del otro lado. Sí, ese es su nombre. Eres gris, monógamo. No puedes volar. Cuando revolotean en el agua crean un indicio de espuma afín a lo que dejaron esos navíos ... bueno, comprendes.

Patos de vapor
Patos al vapor.

Allí acaba el camino, hasta un enorme faro. Un semáforo en colorado las veinticuatro horas del día marca el punto más recóndito del parque, el último que se puede visitar y que muchos turistas se pierden. Retornaré por donde vine. Nuevamente la costa, el bosque, el pasto.

Me tomó un total de una hora ir y venir. Lleva un tiempo que los viajes por norma general no pueden permitirse.

A todos y cada uno de los que han llegado hasta acá, les confieso: si alguna vez visitan el Parque Nacional Tierra del Fuego y llegan a la Bahía Lapataia, no van a creer lo que afirman los guías turísticos. No nos creas cuando afirmamos que has llegado por fin del planeta, no creas el cartel de madera que lo asevera con impetuosidad. Tome el camino de la derecha que semeja conducir a unos prados, por el hecho de que ahí es verdaderamente el final de su viaje.

Comentarios

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestra web. Si sigues utilizando este sitio asumiremos que estás de acuerdo Mas Información