Los sueños en el aire están (cuento de turismo)

los suenos en el aire estan cuento de turismo

No todos y cada uno de los vuelos son iguales. No lo son cuando hay clase ejecutiva, lujo y economía. No lo son cuando viaja un equipo de futbol que gana una copa internacional o bien cuando las monjas de una orden están a bordo para una asamblea religiosa. No lo son cuando los pequeños pequeños están asustados, incómodos, de mal humor y curiosos. No lo estás cuando hay casanovas, borrachos y hostigadores, y no lo son cuando la noche te trae drama.

Ana María siempre y en todo momento deseó volar. Desde los quince años empezó a prepararse con sus lecciones de francés y 3 años después empezó con el inglés. Los tutoriales de maquillaje en línea fueron realmente útiles para ella, y en una academia de modelaje en su vecindario, consiguió una muy elegante travesía a lo largo de un semestre que le costó un ahorro de efectivo anual.

Aún le quedaba por abonar el curso de ayudar de vuelo, mas con algo que le obsequió su madre vendiéndole un anillo de oro de su abuela, otro trocito que le obsequió la tía Edelmira, que era su preferida, y el trabajo en una cantina. , ha colectado lo bastante para abonar y pudo aprobar el curso con una nota notable.

La parte bastante difícil fue la selección de personal, pues en muchas ocasiones, y con muchas compañías aéreas, la resolución final no se toma en función de las peculiaridades intelectuales, sino más bien de la belleza física, el tamaño mínimo, la peculiaridad y un cierto sentimiento, en ocasiones personal, del reclutador.

El camino fue bastante difícil, mas triunfante. Ana María era miembro de la tripulación de cabina y podía sentirse caminando sobre las nubes con su uniforme planchado, tacones altos, maletín delgado hasta la rodilla y asa extensible, perfume costoso y alas doradas en su solapa mientras que recorría los aeropuertos la chaqueta.

El mérito era para él y hay que aceptar que ante el tradicional colega receloso, el reclutador confiado, los pilotos ampliados y los pasajeros maleducados que podrían ser los responsables de una llamada de atención o bien aun del mismo despido por una venganza sin escrúpulos, múltiples percances triunfantes. aceptar a los empleados de la compañía aérea que no estuvieron a la altura de sus necesidades, en ocasiones desmedidos o bien fuera de sitio.

Sin embargo, cuando comparte las experiencias de Ana María, nada es más notable para ella que subsistir a un fatal accidente en el que solo subsistieron 3 personas. Ana María solo recuerda de qué forma se sentó y se abrochó el cinturón, frente a la trágica pauta del conduzco un poco antes del choque y la obscuridad que la envolvió en una noche espantosa que no puede rememorar con detalle ni tan siquiera después de la terapia.

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Pocos explican por qué razón Ana María decidió regresar a volar. Menos de año y medio tras el accidente, Ana María estaba parada en el aeropuerto con su uniforme planchado, tacones altos, maletín delgado hasta la rodilla y asa extensible, perfume costoso y alas doradas en la solapa de su chaqueta.

La reconocí de inmediato en un vuelo que nos atropelló. Su historia fue publicada en prensa y TV. Participó en múltiples entrevistas y su caso fue conocido, de ahí que la reconocí. Cuando volví a estrechar su mano para reconocer su bravura al volar, me dio las gracias con timidez mas con solidez, lo que un miembro de la tripulación de cabina siempre y en todo momento debe probar.

Siendo totalmente indiscreto, le pregunté de qué forma se atrevía a volar de nuevo, y me respondió con lo que estimo una lección de vida.

Ana María me contó que desde pequeña deseaba subirse a un aeroplano, aliviar los temores de la gente, hacer que completos ignotos se sintiesen cómodos, prestos a asistir y a su alrededor en una experiencia tan alucinante como volar Cuidar de "sus" pasajeros suspendidos en el aire, viajaron enormes distancias para aterrizar en otra urbe, país o bien continente. Asimismo me afirmó que jamás pensó en tener un accidente, y mucho menos en subsistir con un pasajero y otro empleado de la compañía aérea, mas que cuando todo se juntó, su sueño, el trabajo que logró, el accidente y la ocasión de dedicarse a otro. trabajo o bien continuación.Con la compañía aérea, mas en tierra, jamás vaciló en proseguir viviendo su sueño prácticamente interrumpido.

Su voz era apacible, me charlaba desde adentro y su mirada confirmó que sus palabras reflejaban sus pensamientos rectos. Le creí y de ahí que el día de hoy deseo vivir mi sueño, que, si bien diferente al de Ana María, es lo que todos deseamos en el fondo.

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