Mi primer voluntariado: conectando con Malalcahuello

1628368403 Mi primer voluntariado conectando con Malalcahuello

Primero que todo, ¿qué comprendemos por voluntariado? ¿y qué objetivo tiene? Partiendo por el comienzo, la definición de esta palabra significa efectuar un trabajo desinteresadamente bajo un objetivo beneficioso y/o altruista, si bien esto puede cambiar conforme la meta. Aunque no hay forma de detallar qué objetivos hay tras cada voluntariado, puedo manifestar el mío como conectar, conocer y aprender. Esto es, tener experiencia. 

Y tal vez te preguntes de qué forma lo hice. 

Desde pequeña tuve una chispa de curiosidad, fui aquella pequeña que pregunta de todo y le agradaba oír a las personas. En un instante de mi vida conocí a quien fue y prosigue siendo mi inspiración como espíritu: Miss Camila, mi maestra de Inglés y de vida. 

Un día de clases nos presentó una plataforma que nos motivaría a viajar de una manera opción alternativa y que siendo jóvenes, podríamos explorar el planeta de forma diferente a la tradicional. Esta tiene por nombre Worldpackers.

Worldpackers es un portal que brinda la opción de viajar de forma económica por el planeta. Este sitio deja a los viajantes ofrecer diferentes habilidades a determinado anfitrión de alojamientos turísticos, restoranes, ONG’s y considerablemente más, en compensación de alojamiento y otros beneficios, lo que depende de cada oferta que puedas localizar en el sitio. 

En mi caso, me subscribí a la plataforma en plena pandemia acompañada de una amiga, y procuramos lugares en este país, Chile, para vivir nuestro primer voluntariado como un auxilio al encierro sanitario. En la busca, acertamos con un pequeño pueblo en la montaña llamado Malalcahuello (zona de La Araucanía la Reserva Nacional Malalcahuello-Nalcas, Chile).

Luego de haber postulado como dueto, nos dedicamos a investigar de nuestro primer destino como voluntarias para saber qué nos aguardaría. Entre esto englobó una extensa busca de información que implicaba el tiempo de montaña, actividades por efectuar como voluntarias y turistas, lugares para conocer y considerablemente más.

Este sitio, que significa corral de caballos en mapudungún -lengua nativa del pueblo originario Mapuche- fue el sitio donde empezó esta travesía por un tiempo establecido de un par de semanas. El escenario nos dio la bienvenida con su delicioso paisaje araucano, donde resalta una extensa diversidad de vegetación y fauna debido a su localización geográfica, digno de ser eterno en nuestros recuerdos. 

Al llegar, ya sabía que sería una historia digna de contar. Día tras día era una nueva aventura. 

El comienzo corresponde a la presentación de cada persona (voluntarios, anfitrión y los recién llegados) y la conversación de bienvenida: el instante de saber cuáles son las reglas, labores y efectuar preguntas sin temor, puesto que es algo nuevo y es válido albergar dudas. Todo en armonía y simpatía.

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A lo largo de nuestra estancia, nuestro anfitrión, Alex, nos hizo sentir una parte de la comunidad local en todos y cada actividad; esto es, conectamos con el sitio, la gente y sus costumbres.

A modo personal, esta experiencia fue el primer paso para salir de mi zona de confort en todo sentido.

Una vez tuvimos claro que las labores eran fáciles y debíamos respetar nuestras horas de trabajo, el resto del día era para explorar.

La estancia se puede dividir en 3 aspectos:

En primer sitio, el trabajo. Este trataba de mantenimiento, limpieza y creación de contenido.

Segundo, conocer a la gente. El pueblito tiene muchos personajes dignos de oír por sus increíbles historias y cada habitante te trata con la habitual hospitalidad sureña, donde te hacen sentir como uno más de su comunidad y comparten contigo. En mi experiencia, estuve con gente de diferentes edades y cada una me entregó algún género de conocimiento, aun me inspiraron a conocer mi espíritu. Uno de los instantes fue, al estar en Pata Choique, me enseñaron a esquiar, hablamos de la magia malalcahuina y tomamos un delicioso navegado, a propósito, pregunté la receta para regresar a degustarlo y de esta forma poder rememorar esos instantes. 

Mirador Pata Choique
Mirador Pata Choique.

Tercero y último, explorar el sitio y sus rincones mágicos. Como he mentado, Malalcahuello es una villa en la montaña que está en la mitad de 4 volcanes: Lonquimay, Tolhuaca, Llaima y Sierra Nevada, aparte de diferentes lagos y ríos. Visto como viajante, la cuna de la aventura, ¿no es de esta forma? 

El sitio tiene mil opciones para efectuar actividades outdoor; aproveché de intentar esquiar por La Plancha y Pata Choique, hacer un camino en Parque Conguillio y más. Fuera de eso, hay para escalar, rafting, procesiones, entre otros muchos. Jamás se acaba la aventura.

Parque Conguillio
Parque nacional Conguillío.

Finalizar esta travesía fue melancólico y confortante al unísono. Saber que acabaría mi tiempo allá pudo haber generado tristeza, mas los recuerdos y las enseñanzas son eternas y se aprecian. 

Si quieres aprender, conocer nuevos lugares (y lo que esto acarrea), producir experiencia o bien, como es mi caso, abrir tus alas a lugares ignotos, te invito a plenamente empezar el camino de voluntario. 

Si deseas conocer más, quédate atento para leer mis historias o bien sígueme en: instagram/valecastr__/

Agradezco al anfitrión y cada persona que estuvo en camino a lo largo de mi estancia, afecto cada instante que me ofrecieron a su lado para abrir mi psique de forma que no hice ya antes. 

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